Hace unos días leí un correo de Arianna Huffington en el que hablaba de algo muy sencillo y, sin embargo, muy profundo: cada vez es más difícil encontrar silencio. Esa reflexión me llevó a la mía propia: lo importante que es y el valor -que no le damos- al silencio en la práctica de yoga. Ella comentaba que donde fuera que estuviera encontraba música de relleno.
Música en los gimnasios.
Música en los restaurantes.
Música en las tiendas.
Música en los masajes.
Como si el silencio fuera incómodo.
Como si hubiera que rellenarlo todo.
La idea conecta con lo que he vivido hoy.
Esta mañana he dado un paseo por el Cubo de la Galga, en la isla de La Palma -Canarias-. Y, curiosamente, allí sí había sonidos: el arrullo de pequeñas corrientes de agua, el canto de los pájaros entre los árboles, el rumor suave del bosque.
Pero, aun así, estaba inmersa en el silencio.
Porque el silencio no es necesariamente la ausencia total de sonido.
El silencio es otra cosa.
Es la ausencia de estímulos artificiales.
Es la ausencia de ruido mental.
Es un espacio donde la percepción puede abrirse.
En ese momento no había música de fondo, ni mensajes, ni noticias, ni estímulos constantes reclamando atención.
Solo el bosque.
La respiración.
El cuerpo caminando.
Y en ese tipo de silencio ocurre algo interesante: la mente empieza a ordenarse sola.
Algo muy parecido a lo que buscamos cuando practicamos yoga.

Vivimos rodeados de estímulos
Hoy en día el silencio parece haberse vuelto sospechoso.
Entramos en un gimnasio y hay música.
Vamos a recibir un masaje y hay música.
Nos sentamos en un restaurante y hay música.
Incluso en algunos espacios de bienestar, donde supuestamente buscamos calma, el silencio ha sido sustituido por una banda sonora permanente.
Como si el silencio fuera una carencia.
Como si hubiera que rellenarlo.
Pero el silencio no es un vacío que haya que llenar.
El silencio no es ausencia
El silencio no es la falta de algo.
El silencio es algo en sí mismo.
Es espacio.
Es pausa.
Es descanso para el sistema nervioso.
Es la posibilidad de pensar nuestros propios pensamientos.
Cuando aparece el silencio, algo que normalmente queda oculto bajo el ruido empieza a hacerse visible: la percepción.
Podemos sentir el cuerpo con más claridad.
Podemos percibir nuestra respiración.
Podemos observar el estado mental en el que estamos.
Y eso, en yoga, es fundamental.
El espacio entre las cosas
En Japón existe un concepto muy interesante llamado Ma.
Ma se refiere al espacio entre las cosas, al intervalo que da sentido a lo que ocurre antes y después.
No es un vacío inútil.
Es un espacio lleno de significado.
En música, ese espacio es el silencio entre las notas.
En conversación, es la pausa entre las palabras.
En la respiración, es el instante entre inhalar y exhalar.
En yoga también existe ese espacio.
Entre una postura y otra.
Entre una respiración y la siguiente.
Entre una sensación y nuestra reacción.
Y muchas veces ahí es donde ocurre la verdadera práctica.
El silencio exterior y el silencio mental
El silencio no tiene que ver solo con el sonido.
También tiene que ver con los estímulos mentales.
Noticias constantes.
Mensajes.
Pantallas.
Información que entra sin parar.
Nuestro cerebro rara vez tiene descanso.
Cada estímulo deja una pequeña huella en la mente.
Por eso muchas veces, cuando nos sentamos a meditar, la mente parece una habitación llena de voces.
No es que la mente sea incapaz de meditar.
Es que está saturada de impresiones.
En yoga se habla mucho del silencio interior, pero ese silencio no aparece de repente. Necesita ciertas condiciones.
Y una de ellas es reducir el ruido exterior y los estímulos mentales.
Cuando el entorno se vuelve más simple, la mente empieza poco a poco a reorganizarse.
Por qué el silencio es tan importante en la meditación
En muchos retiros de meditación —como los retiros de diez días de Vipassana— se practica lo que se llama noble silencio.
Durante varios días no se habla.
No se leen noticias.
No hay teléfono.
No hay conversaciones.
Se eliminan casi por completo los alimentos mentales que normalmente consumimos.
Al principio la mente puede incluso volverse más ruidosa.
Empiezan a aparecer pensamientos, recuerdos y emociones que normalmente quedan tapados por la actividad diaria.
Pero después de unos días ocurre algo interesante.
La mente empieza a reordenarse.
Se equilibra.
Se aquieta.
Se vuelve más clara.
Y entonces empiezan a aparecer, de forma natural, pequeños destellos de silencio mental.
No es un silencio impuesto.
Es un silencio que surge cuando la mente deja de recibir estímulos constantemente.
Swami Dayananda Swarasati prescribía la meditación en el pranava OM, la sílaba sagrada. Y enseñaba:
«Entre OM y OM, ¿Qué encuentras? Silencio. Ahí, en ese silencio, se produce la meditación»
El silencio en la práctica de yoga
Una práctica profunda de yoga no depende solo de la dificultad de las posturas.
Depende también de la calidad de la percepción.
Escuchar el cuerpo.
Escuchar la respiración.
Escuchar las tensiones, los hábitos, los pequeños ajustes que el cuerpo pide.
Pero para que eso ocurra, hace falta silencio.
No necesariamente un silencio absoluto, pero sí un entorno donde el sistema nervioso pueda bajar el volumen y prestar atención.
Cuando el silencio aparece, algo cambia.
La práctica se vuelve más interna.
Más precisa.
Más honesta.
Y empezamos a practicar yoga no solo con el cuerpo, sino también con la atención.
Recuperar el silencio
Quizá por eso el silencio se está convirtiendo en algo casi raro.
Pero también en algo profundamente valioso.
En un mundo saturado de estímulos, el silencio puede ser una forma de cuidado.
No como algo solemne o místico.
Simplemente como una necesidad humana básica.
A veces lo que más necesitamos no es añadir algo.
Es retirar ruido.
Y quizá una de las cosas más importantes que el yoga puede enseñarnos hoy es precisamente esto:
volver a escuchar lo que aparece cuando todo lo demás se calla.
Hari Om

El cinturón negro de yoga


Una llamada a la reflexión
Una colaboración alineada con mis valores: Mi granito de arena para un mundo mejor



Este nuevo libro se une a mis otras publicaciones: