Si estás buscando una formación de profesores de yoga de 200, 300 o 500 horas, probablemente te preguntes qué significan estas cifras, qué formación necesitas para empezar a enseñar y por qué existe un recorrido progresivo de formación.
200 horas. 300 horas. 500 horas.
No son simplemente tres formaciones de distinta duración.
Dentro del recorrido formativo que seguimos en Yoga con Gloria, avalado por Yoga Alliance International (YAI), las 200 horas constituyen la base sobre la que comenzar a construirte como profesora; las siguientes 300 permiten profundizar y avanzar hacia una formación más completa de 500 horas.
Esta estructura 200 + 300 = 500 horas es también la que he elegido para la nueva etapa de ENCOR – Enseñando con el Corazón.
Después de años formando profesores de yoga, mi escuela entra en una nueva etapa: TT200 + TT300, junto con diferentes certificaciones de especialización.
Pero ¿qué significa realmente cada uno de estos niveles?
Formación de profesores de yoga de 200 horas: construir los cimientos
La formación de profesores de yoga de 200 horas es el primer gran paso del recorrido.
En ENCOR TT200 trabajamos los fundamentos que considero imprescindibles para comenzar a enseñar: asana, pranayama, anatomía aplicada, biomecánica, filosofía e historia del yoga, Yoga Sutras, metodología de enseñanza, pedagogía, secuenciación, observación y utilización de soportes.
Pero para mí hay algo que conviene dejar muy claro: 200 horas no significan que hayas terminado de aprender yoga.
Significan que has construido los cimientos.
Y unos buenos cimientos son imprescindibles.
Una buena formación puede darte conocimientos, herramientas y estructura, pero convertirse en profesora es un proceso mucho más largo.
Porque después llegan los alumnos reales.
Y los cuerpos reales.
La persona que no puede hacer la postura como aparece en un libro. La alumna que tiene miedo. La persona con problemas cervicales. La mujer embarazada. La mujer que atraviesa la menopausia. El alumno con una prótesis de cadera, una escoliosis o una lesión de rodilla.
Entonces aparecen preguntas que quizá durante una primera formación ni siquiera habías imaginado.
¿Cómo adapto esta postura? ¿Por qué utilizo este soporte? ¿Para qué alumno está indicada esta secuencia? ¿Qué debería cambiar ante una determinada limitación?
Ahí comienza otra parte del aprendizaje.
Formación de profesores de yoga de 300 horas: aprender a mirar más profundamente
La formación de profesores de yoga de 300 horas representa el siguiente nivel del recorrido.
No debería consistir simplemente en hacer otras 300 horas de lo mismo. Debe existir una evolución.
En las primeras 200 horas construimos la base. En las siguientes 300 aprendemos a mirar con mayor profundidad.
Profundizamos en la práctica y enseñanza de asana y pranayama, anatomía y biomecánica, filosofía, metodología, secuenciación, observación y adaptación.
Y, sobre todo, empezamos a desarrollar algo que resulta mucho más difícil de enseñar: criterio.
Porque conocer muchas posturas no necesariamente convierte a alguien en buen profesor.
Un profesor necesita aprender a observar, comprender, adaptar y decidir.
En ENCOR TT300 quiero que ocurra precisamente ese cambio de mirada: que la profesora deje progresivamente de preguntarse solamente “¿cómo se hace esta postura?” y empiece a preguntarse “¿por qué, para quién y para qué la estoy enseñando?”.
Para mí, ahí comienza otra dimensión de la enseñanza.

200 + 300: una formación de profesores de yoga de 500 horas
El recorrido completo permite llegar a una formación de profesores de yoga de 500 horas.
TT200 + TT300 = TT500.
No entiendo esas 500 horas como una acumulación de certificados. Las entiendo como una progresión.
Primero construimos unos fundamentos sólidos. Después profundizamos. Y poco a poco adquirimos más herramientas para observar, adaptar, secuenciar y enseñar a personas diferentes.
Por eso la nueva estructura de ENCOR tiene tanto sentido para mí.
¿Por qué he dividido ENCOR en TT200 y TT300?
Durante años he impartido ENCOR – Enseñando con el Corazón y, con el tiempo, ha ocurrido algo bastante natural: la formación ha ido creciendo.
Cada vez quería enseñar más anatomía, más biomecánica, más filosofía, más adaptación, más trabajo con soportes, más pranayama y una comprensión más profunda de las diferentes situaciones que encontramos cuando enseñamos yoga.
Hasta que llegó un momento en que me di cuenta de que estaba intentando introducir demasiado dentro de una única formación.
Después de hablar con mis profesores y mentores y trabajar la nueva estructura con Yoga Alliance International, decidí reorganizar todo el recorrido.
No quería quitar contenidos.
Quería darles su lugar y su tiempo.
Así nace la nueva estructura de ENCOR: una formación inicial TT200 y una formación avanzada TT300 que, juntas, permiten completar un recorrido de 500 horas.
TT200 ENCOR: comprender antes de enseñar
En la formación de profesores de yoga ENCOR TT200 no quiero que una alumna simplemente memorice posturas.
Quiero que empiece a comprenderlas.
Que aprenda a observar pies, piernas, pelvis, columna y hombros. Que empiece a entender acciones. Que pueda preguntarse por qué hacemos una postura de una determinada manera y qué modificaría ante una persona diferente.
Porque enseñar yoga no consiste en colocarse delante de un grupo y repetir instrucciones.
Y tampoco consiste en reproducir una secuencia que hemos aprendido de memoria.
Enseñar implica comprender qué estamos haciendo y, progresivamente, desarrollar la capacidad de mirar a la persona que tenemos delante.
TT300 ENCOR: desarrollar criterio como profesora
En ENCOR TT300 podemos entrar en terrenos que requieren una base previa.
Profundizamos en asana y pranayama, meditación, anatomía aplicada y adaptación de la práctica. Podemos estudiar con mayor profundidad situaciones relacionadas con la columna lumbar, cervical y dorsal, escoliosis, rodillas, tobillos y hombros, además de otras circunstancias que un profesor acaba encontrándose inevitablemente en sus clases.
También profundizamos en filosofía y en los textos fundamentales del yoga.
Pero el objetivo no es acumular conocimientos.
Es aprender a utilizarlos.
Observar. Comprender. Decidir. Adaptar. Enseñar.
Ese es el camino.
¿Una formación de yoga de 500 horas significa saberlo todo?
Ni muchísimo menos.
Yo misma sigo estudiando. Sigo practicando. Sigo haciendo cursos. Sigo asistiendo a clases de profesores que llevan décadas enseñando.
Y sigo encontrándome con cosas que me hacen pensar: esto no lo había visto así.
Probablemente esa sea una de las cosas más bonitas del yoga.
Cuanto más estudias, más consciente eres de todo lo que todavía puedes aprender.
Por eso tampoco quiero transmitir la idea de que alguien termina una formación de profesores de yoga de 500 horas y automáticamente se convierte en un profesor experto.
Las horas importan y la calidad de la formación importa muchísimo. Pero después hacen falta práctica, estudio, observación y experiencia.
Y tiempo.
También he reflexionado sobre si es posible vivir profesionalmente del yoga y sobre todo lo que implica convertir la enseñanza en una verdadera profesión.
Después de las 500 horas: especializarse
Después existe otro camino que cada vez considero más importante: la especialización.
Porque una formación general de profesores debe proporcionar una base amplia, pero a medida que enseñamos empezamos a descubrir ámbitos en los que queremos profundizar.
En mi caso, muchos de esos caminos han nacido de mi propia práctica y de las necesidades que he ido encontrando durante años de enseñanza.
Uno de ellos es el Yoga Kurunta, al que he dedicado una formación específica de 100 horas. El trabajo con cuerdas y soportes permite investigar las acciones de las asanas, crear progresiones y encontrar posibilidades pedagógicas enormemente interesantes. Puedes conocer mejor mi trabajo con Yoga Kurunta aquí.
Otro es el Yoga Restaurativo, también con una formación específica de 100 horas. Aquí profundizamos en el uso de soportes, permanencias y adaptaciones para crear una práctica diferente, en la que la precisión no desaparece, sino que se pone al servicio de otro objetivo. Puedes conocer mi manera de entender el Yoga Restaurativo aquí.
A estas especializaciones se une la formación de Yoga para la Mujer de 150 horas, en la que abordamos las distintas etapas de la vida femenina —desde la menstruación y el embarazo hasta la perimenopausia y la menopausia— y aprendemos a comprender y adaptar la práctica.
Y también Yoga Nidra, con 50 horas de formación, como un nuevo ámbito de profundización.
Estas especializaciones no sustituyen una formación general de profesores.
La complementan.
Primero necesitamos raíces. Después podemos desarrollar ramas.
Mi propio camino también fue una formación de 500 horas
Quizá por eso esta nueva estructura me resulta tan natural.
Yo misma completé una formación de profesores de yoga de 500 horas con François Raoult, en Open Sky Yoga Center, después de muchos años de práctica.
Pero aquello tampoco fue el final.
Después vinieron más años de práctica, cursos, intensivos, profesores, viajes, estudio y enseñanza.
He tenido la enorme fortuna de seguir aprendiendo de profesores vinculados a distintas tradiciones y, especialmente, de profundizar durante muchos años en una forma de practicar basada en la alineación, la precisión, la observación y el uso inteligente de soportes.
Puedes conocer con más detalle mi trayectoria como profesora y formadora de yoga.
Y sigo siendo alumna.
Espero seguir siéndolo siempre.
Una nueva etapa para Yoga con Gloria
Esta nueva formación de profesores de yoga 200, 300 y 500 horas representa para mí mucho más que una reorganización de contenidos.
Representa la maduración de una escuela.
Después de años formando profesores, Yoga con Gloria puede ofrecer ahora un recorrido progresivo que comienza con ENCOR TT200, continúa con ENCOR TT300 y permite completar una formación de 500 horas, a la que pueden añadirse diferentes certificaciones y especializaciones.
No veo estas formaciones como una colección de títulos.
Las veo como un camino.
Primero aprendemos. Después practicamos. Después empezamos a enseñar.
Y cuando enseñamos descubrimos que necesitamos seguir aprendiendo.
Quizá eso sea precisamente convertirse en profesor de yoga.
No llegar al punto en el que piensas que ya sabes suficiente, sino desarrollar la curiosidad, la humildad y las herramientas necesarias para seguir aprendiendo durante toda la vida.
Alineación – Percepción – Corazón es desde hace años la manera en que resumo mi forma de practicar, enseñar y entender el yoga.

Beneficios del yoga en la menopausia
¿Quieres adaptar tu práctica a la menopausia?
Imaginemos algo aparentemente sencillo: Vrksasana, la postura del árbol. Una alumna entra en la postura y consigue mantenerse en equilibrio. ¿Está bien hecha? Esta pregunta, en realidad, me interesa bastante poco. Prefiero preguntarme:
¿Es el yoga una religión?


El cinturón negro de yoga
