Yoga y fuerza en la menopausia son dos conceptos que para mí están cada vez más unidos. Llevo muchos años practicando yoga y sigue siendo, a mis 59 años, una de las herramientas más valiosas que conozco para mantener la movilidad, el equilibrio, la conciencia corporal y también una cierta estabilidad mental y emocional. Pero la menopausia me ha hecho comprender algo importante: en esta etapa de nuestra vida, además de mantenernos móviles, necesitamos prestar una atención especial a conservar nuestra fuerza y nuestra masa muscular.
Por eso mi propia práctica está evolucionando. No necesito exactamente lo mismo que necesitaba a los 30, a los 40 o incluso a los 50 años. Mi cuerpo ha cambiado y mis necesidades también. Y hablar hoy de yoga y fuerza en la menopausia significa para mí conservar todo lo que el yoga me aporta y, al mismo tiempo, proporcionar a mi cuerpo el estímulo muscular que necesita.
Eso ha significado incorporar a mi vida y, poco a poco, también a mis clases, pesas, gomas y otros accesorios.
Beneficios del yoga en la menopausia
Ya he hablado en este blog sobre cómo adaptar el yoga durante la transición peri y posmenopáusica. La menopausia no es una enfermedad, pero sí supone una etapa de importantes cambios fisiológicos. Cada mujer la atraviesa de una manera diferente y nuestra práctica debería ser capaz de acompañar esa realidad.
El yoga puede ayudarnos a trabajar movilidad, equilibrio, coordinación, conciencia corporal y respiración. También nos ofrece algo que considero especialmente valioso en esta etapa: aprender a observar cómo estamos y adaptar lo que hacemos, en lugar de repetir mecánicamente una práctica diseñada para otro momento de nuestra vida.
Los soportes forman parte desde hace muchos años de mi manera de enseñar yoga. Una silla, una pared, unas cuerdas, cinturones, bloques o mantas pueden modificar completamente una postura. Nos permiten adaptar la intensidad, comprender mejor una acción, permanecer más tiempo o trabajar de manera diferente según las circunstancias de cada persona.
Pero con el tiempo he comprendido que hay otra pieza del puzle que no quiero descuidar: el músculo.
Yoga y fuerza en la menopausia: ¿por qué necesitamos músculo?
Durante mucho tiempo a las mujeres se nos ha recomendado fundamentalmente caminar, movernos y realizar actividades más o menos suaves. Todo ello es estupendo y yo misma hago yoga, nado, camino y me mantengo muy activa. Pero mantenernos activas no significa necesariamente que estemos proporcionando al músculo un estímulo suficiente.
Y el músculo importa muchísimo. No estoy hablando solamente de una cuestión estética. Estoy hablando de poder levantarnos del suelo, subir unas escaleras, cargar una maleta, mantener el equilibrio ante un tropiezo, viajar y continuar realizando con autonomía las actividades de nuestra vida cotidiana.
La investigación respalda los beneficios del entrenamiento de resistencia en mujeres posmenopáusicas. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2024 encontró mejoras significativas de la fuerza del tren inferior y superior y de diferentes parámetros de capacidad física. Puedes consultar la revisión sobre entrenamiento de resistencia en mujeres posmenopáusicas en PubMed.
Por eso he dejado de considerar la fuerza como algo accesorio. Quiero músculo porque quiero autonomía.
Y, sobre todo, quiero construir ahora el cuerpo que necesitaré dentro de diez o veinte años.
Fuerza y salud ósea durante la menopausia
Cuando hablamos de yoga y fuerza en la menopausia, hay otra cuestión que no podemos olvidar: nuestros huesos.
Durante esta etapa la salud ósea adquiere una especial importancia. Ya dediqué una entrada específica a hablar de yoga y osteoporosis y de cómo podemos utilizar la práctica de una manera segura y con sentido. Puedes leer aquí mi artículo sobre yoga y osteoporosis.
La investigación sobre entrenamiento de resistencia también resulta interesante en este terreno. Un metaanálisis publicado en 2025 que reunió 17 ensayos clínicos aleatorizados encontró efectos favorables sobre la densidad mineral ósea en columna lumbar, cuello femoral y cadera total en mujeres posmenopáusicas, aunque los propios investigadores señalan una heterogeneidad considerable entre algunos de los estudios. Puedes consultar aquí el metaanálisis en PubMed.
Esto me parece importante porque una de las cosas que intento transmitir constantemente a mis alumnas es que no existen fórmulas idénticas para todas.
Edad, experiencia previa, densidad ósea, lesiones, estado de las articulaciones, masa muscular, equilibrio y circunstancias personales importan. El objetivo no es coger unas mancuernas y empezar a levantar peso sin criterio. El objetivo es introducir progresivamente los estímulos que nuestro cuerpo necesita.
Yoga y pesas en la menopausia: ¿por qué elegir?
Durante mucho tiempo hemos tendido a clasificar las actividades físicas como si pertenecieran a mundos diferentes: yoga o gimnasio, flexibilidad o fuerza, práctica consciente o entrenamiento.
Yo cada vez encuentro menos sentido a esas fronteras.
El yoga me proporciona cosas que no quiero perder: movilidad, percepción, precisión, equilibrio, respiración, concentración y un conocimiento del cuerpo que va mucho más allá del ejercicio físico. Pero una pesa puede ofrecerme un estímulo que una determinada postura de yoga quizá no me proporciona de la misma manera.
¿Por qué tendría que renunciar a uno de los dos?
También encontramos investigación interesante sobre los programas que combinan diferentes tipos de ejercicio. Un metaanálisis sobre salud ósea en mujeres posmenopáusicas encontró resultados favorables en programas que incluían entrenamiento de resistencia combinado con ejercicios con carga o impacto. Puedes consultar el estudio aquí.
Para mí, combinar yoga y fuerza en la menopausia no significa convertir una clase de yoga en una sesión de gimnasio. Tampoco pretendo convertir las mancuernas en un nuevo accesorio tradicional del yoga.
La cuestión es mucho más sencilla: ¿qué necesita mi cuerpo ahora?
Pesas, gomas, cinturones, sillas… son herramientas
Quienes practicáis conmigo sabéis que siempre he utilizado muchos soportes. Mi manera de entender el yoga está profundamente ligada a la alineación, la percepción y la capacidad de adaptar la postura a la persona que tengo delante.
Una silla es una herramienta. Una pared es una herramienta. Un cinturón es una herramienta. Una goma también puede serlo. ¿Y una mancuerna? ¿Por qué no?
Últimamente estoy incorporando cada vez más pesas, gomas y resistencias tanto en mi entrenamiento como en determinadas clases. No para hacer las posturas más difíciles ni más espectaculares, sino porque quiero introducir un estímulo que considero necesario en esta etapa de mi vida.
Me parece, además, una evolución completamente coherente con mi forma de entender el yoga. Si llevo años defendiendo que la práctica tiene que adaptarse a la persona y no la persona a la postura, también tengo que aceptar que mis necesidades a los 59 años no son exactamente las mismas que hace veinte.
No estoy abandonando mi yoga. Estoy permitiendo que mi yoga evolucione conmigo.
Yoga, fuerza y menopausia después de los 50
Hay una idea relacionada con la menopausia y el envejecimiento femenino que me preocupa especialmente: confundir cuidarnos con hacer cada vez menos.
Por supuesto que tenemos que escucharnos. Tenemos que respetar lesiones, procesos de recuperación y circunstancias individuales. Habrá días de una práctica intensa y habrá días en los que necesitemos una práctica restaurativa, descansar o simplemente respirar.
Pero cuidarnos no significa tratarnos como si fuéramos frágiles.
Podemos trabajar con intensidad y hacerlo con inteligencia. Podemos desarrollar fuerza respetando nuestras articulaciones. Podemos utilizar soportes. Podemos modificar una postura. Podemos aumentar progresivamente la carga y podemos descansar cuando lo necesitamos.
De hecho, ya he hablado en el blog sobre longevidad femenina y la diferencia entre vivir más años y vivirlos mejor. Esta nueva forma de combinar yoga y fuerza es para mí una prolongación natural de aquella reflexión.
No quiero solamente vivir muchos años.
Quiero poder vivirlos.
La mujer que quiero ser dentro de veinte años
Cada vez me hago más esta pregunta: ¿qué quiero poder seguir haciendo dentro de diez, quince o veinte años?
Quiero poder agacharme y levantarme. Quiero cargar cosas, subir escaleras, mantener el equilibrio, viajar y seguir practicando yoga. Quiero seguir teniendo curiosidad por mi cuerpo y continuar aprendiendo. Y quiero conservar toda la autonomía posible.
Por eso ya no pienso solamente en flexibilidad o movilidad. Pienso también en fuerza, masa muscular, salud ósea, equilibrio y capacidad funcional.
Esta idea conecta directamente con algo sobre lo que llevo tiempo leyendo y escuchando a investigadoras y médicas especializadas en salud femenina: no deberíamos esperar a perder fuerza para preocuparnos por ella. El músculo que construimos y conservamos hoy forma parte de nuestra reserva para el futuro.
Quizá este sea uno de los grandes cambios que la menopausia ha producido en mi manera de entender mi propia práctica.
Yoga y fuerza en la menopausia: aprender a hacer diferente
A mis 59 años sigo estudiando, sigo cambiando mi práctica, sigo probando herramientas nuevas y sigo descubriendo cosas sobre mi cuerpo. Y espero continuar haciéndolo durante muchos años.
No creo que exista una única práctica perfecta para la menopausia. Creo que existe una mujer delante de nosotras —con su historia, sus necesidades, sus lesiones, sus fortalezas y sus circunstancias— y una práctica que debería ser suficientemente inteligente como para adaptarse a ella.
Para algunas mujeres significará descansar más. Para otras será necesario empezar a trabajar la fuerza. Para muchas probablemente serán necesarias ambas cosas.
Eso es precisamente lo que me interesa de combinar yoga y fuerza en la menopausia: dejar de enfrentar fuerza y flexibilidad, actividad y descanso, yoga y pesas, y empezar a entender que todas pueden ser herramientas al servicio de nuestra salud.
¿Quieres adaptar tu práctica a la menopausia?
Si estás atravesando la perimenopausia o la menopausia y quieres comprender mejor qué está ocurriendo en tu cuerpo y cómo adaptar tu práctica a esta etapa, en YoMuSa · Yoga para la Mujer Sabia trabajamos precisamente desde esta mirada.
No se trata solamente de hacer posturas “para la menopausia”. Se trata de comprender esta etapa y aprender a utilizar el yoga de una manera más consciente, adaptada e inteligente.
Y si quieres practicar conmigo incorporando también fuerza, pesas, gomas y otros accesorios, puedes hacerlo en mis clases. Estoy integrando progresivamente este trabajo porque forma parte de mi propia evolución y de la manera en la que hoy entiendo una práctica completa para la mujer madura.
Porque quizá la pregunta ya no sea: ¿yoga o pesas?
Quizá sea:
¿Qué necesita mi cuerpo para que pueda seguir sintiéndome fuerte, móvil y autónoma durante muchos años?
Ese es, al menos, el camino que yo estoy recorriendo ahora.


Imaginemos algo aparentemente sencillo: Vrksasana, la postura del árbol. Una alumna entra en la postura y consigue mantenerse en equilibrio. ¿Está bien hecha? Esta pregunta, en realidad, me interesa bastante poco. Prefiero preguntarme:
¿Es el yoga una religión?


El cinturón negro de yoga


Una llamada a la reflexión