Cuántos años se necesitan para aprender yoga (según B.K.S. Iyengar)

Hay una frase muy conocida de B.K.S. Iyengar que siempre me ha parecido profundamente honesta sobre la práctica del yoga y que nos orienta sobre cuántos años se necesitan para aprender yoga:

“The first ten years of practice are donkey work.”

Es decir:

Los primeros diez años de práctica son trabajo de burro.

Puede sonar duro, pero en realidad describe muy bien lo que significa aprender yoga de verdad.

Hoy vivimos en una cultura donde todo parece rápido: aprender rápido, dominar rápido, enseñar rápido. Pero el yoga —cuando se practica con seriedad— no funciona así.

Qué significa realmente “donkey work” en la práctica del yoga

Cuando Iyengar hablaba de donkey work no se refería a algo negativo.

Se refería al trabajo constante, humilde y repetido que construye una práctica sólida.

Durante los primeros años de práctica de yoga hacemos cosas aparentemente simples:

  • repetir posturas
  • corregir errores
  • aprender a usar soportes
  • ajustar la alineación del cuerpo
  • volver una y otra vez a lo básico

No es espectacular.
No es rápido.

Pero es el trabajo que educa el cuerpo y despierta la percepción.

Los primeros años de yoga: copiar las formas externas

Cuando empezamos a practicar yoga, lo primero que hacemos es copiar formas externas.

Miramos al profesor.
Intentamos imitar la postura.
Colocamos los pies donde nos dicen.
Giramos la pelvis.
Estiramos los brazos.

En esta fase estamos aprendiendo algo muy básico: la geometría del cuerpo.

Aprendemos cómo se organizan las posturas:

  • cómo se apoyan los pies
  • cómo se alinean las rodillas
  • cómo se coloca la pelvis
  • cómo se alarga la columna

En el yoga de la alineación, como enseñaba Iyengar, esta etapa es fundamental.

Porque sin una buena organización externa es muy difícil desarrollar percepción interna.

Con los años la práctica cambia: del exterior al interior

Si uno sigue practicando, algo cambia con el tiempo. La práctica deja de ser solo una forma externa. Empieza a aparecer la percepción interna.

Comienzas a notar cosas que antes eran invisibles:

  • cómo el peso se distribuye en los pies
  • cómo la pelvis organiza la columna
  • cómo una pequeña acción cambia toda la postura: desde la ingle interna o la axila interna.  A veces las instrucciones son tan metafóricas o sutiles que sólo alcanzan a entender los que están preparados para ello.  Por eso las clases de principiantes y avanzados son diferentes, incluso practicando las mismas posturas.
  • cómo la respiración modifica la experiencia del asana

La práctica se vuelve más sutil. Ya no se trata solo de “hacer la postura”, sino de sentir lo que ocurre dentro de ella.

Despertar la inteligencia de todas las células

Iyengar hablaba muchas veces de algo muy profundo. Decía que el yoga consiste en despertar la inteligencia de todas las células del cuerpo. Cuando la práctica madura, el cuerpo deja de ser algo que simplemente movemos desde fuera.

Cada parte empieza a participar.

Los pies sienten.
Las piernas responden.
La pelvis organiza.
La columna se alarga.
La respiración guía.

Entonces la postura deja de ser algo que imitamos. Se convierte en algo que el cuerpo comprende desde dentro. Y eso requiere años. Muchos años.

Cuántos años se necesitan realmente para aprender yoga

Hoy muchas personas quieren aprender yoga rápido. Incluso enseñar yoga rápidamente. Pero el yoga necesita tiempo, repetición y paciencia. Los primeros años sirven para aprender las formas. Después aparece la percepción. Y con el tiempo surge algo mucho más profundo: una práctica inteligente.

Por eso Iyengar decía que los primeros diez años son donkey work, porque es ese trabajo constante el que construye una práctica real.

El cinturón negro de yoga

Hace poco alguien me decía con orgullo que era cinturón negro de kárate. Y le respondí medio en broma:

—Entonces yo debo ser cinturón negro de yoga. O quizá tercer dan.

Porque llevo más de veinte años practicando, enseñando y estudiando yoga. Y aun así sigo descubriendo cosas nuevas en posturas que llevo haciendo décadas. Eso es lo fascinante del yoga: Nunca se termina.  Y esto es el acicate o la ilusión de la práctica «renovada» cada día.

Antes de enseñar yoga hay que practicar mucho yoga

Antes de enseñar yoga hay algo imprescindible: practicar mucho yoga.

Practicar con atención, con paciencia, con humildad. Hacer ese donkey work del que hablaba Iyengar. Porque es en ese trabajo silencioso de años donde el cuerpo empieza realmente a comprender. Y cuando el cuerpo comprende…

entonces sí, el yoga puede empezar a compartirse con otros.

Si tienes interés en introducirte, avanzar o formarte como profesora no dudes en ponerte en contacto conmigo.  Puedo ayudarte.

Hari Om Tat Sat