La menopausia es un hito transformador y profundo en la vida de la mujer. Comprender los cambios que se producen en esta etapa resulta fundamental. Atravesarla con mayor salud, estabilidad emocional y fortaleza interna es muy importante. Aprender a practicar yoga para la salud en la transición peri y posmenopausia es mi bandera. Yo misma estoy en ese proceso y en ese conocimiento.
Lejos de ser una crisis, esta etapa es un pasaje. Un tiempo de reajuste profundo —a veces silencioso, otras incómodo— en el que el cuerpo deja de responder como antes y comienza a pedir otra forma de escucha, más atenta y más respetuosa.
La perimenopausia y la posmenopausia no pueden reducirse únicamente a una bajada hormonal. Se trata de una reorganización completa del sistema femenino: físico, nervioso, emocional y también energético. Cuando estos cambios no se comprenden, es habitual que aparezca la sensación de que el cuerpo “falla”, de que la práctica de yoga ya no sirve o de que una se ha vuelto frágil.
Sin embargo, no es así. El cuerpo no falla: cambia de lenguaje.
Qué ocurre en el cuerpo de la mujer cuando bajan los estrógenos
Antes y después de la menopausia
Durante la perimenopausia, los niveles hormonales comienzan a fluctuar de manera irregular. En la posmenopausia, el descenso de estrógenos se estabiliza en valores bajos. Este proceso no afecta únicamente al ciclo menstrual.
Los estrógenos tienen receptores en múltiples sistemas del organismo: huesos, músculos, sistema nervioso, cerebro, piel, tejido conectivo, suelo pélvico y sistema cardiovascular. Cuando su nivel disminuye, el cuerpo femenino entra en una reorganización profunda y silenciosa, que muchas veces no es visible desde fuera, pero sí intensamente sentida por dentro.
Por eso tantas mujeres expresan una sensación recurrente: “ya no soy la misma”, aun cuando externamente todo parece estar en orden.
Desde el punto de vista físico y funcional, pueden aparecer cambios como la pérdida progresiva de densidad ósea —con mayor riesgo de fragilidad si no existe una carga adecuada—, una disminución de la elasticidad del tejido conectivo que se traduce en rigidez articular, o modificaciones en la estabilidad lumbopélvica y el suelo pélvico. A esto se suma una mayor dificultad para recuperarse del esfuerzo, alteraciones del sueño, fatiga persistente y la conocida “niebla mental”.
En definitiva, la bajada hormonal o las fluctuaciones previas, provocan una lista de hasta 50-60 síntomas diferentes. Cada mujer lo vive a su manera con su propia sensibilidad y sintomatología.
Uno de los efectos más relevantes, y a la vez menos explicados, se produce a nivel cardiovascular.
Tras la menopausia, la enfermedad cardiovascular se convierte en la principal causa de muerte en mujeres, por delante de cualquier otro proceso. Este aumento del riesgo no se debe a un fallo del organismo, sino a la desaparición progresiva del efecto protector que ejercen los estrógenos sobre el sistema cardiovascular.
Desde el punto de vista fisiológico, los estrógenos contribuyen a mantener la elasticidad de las arterias, protegen la función endotelial (la capa interna de los vasos sanguíneos), ayudan a regular el perfil lipídico, participan en la modulación de la presión arterial y reducen la inflamación de bajo grado. Cuando estos niveles hormonales descienden, las arterias tienden a volverse más rígidas, aumenta el riesgo de hipertensión, se modifica el metabolismo de las grasas y el sistema cardiovascular se vuelve más sensible al estrés crónico y al exceso de cortisol.
Este proceso suele desarrollarse sin síntomas evidentes, lo que explica por qué se habla de un riesgo silencioso.
Paralelamente, el sistema nervioso se vuelve más reactivo. Se incrementa la activación del sistema simpático, disminuye la tolerancia al exceso de estímulo y aparece una mayor dificultad para desconectar y descansar de verdad. El resultado es un cuerpo que ya no responde bien a la exigencia constante, a la intensidad excesiva ni a la falta de pausa.
Es frecuente escuchar en esta etapa una frase muy concreta:
“Hago lo mismo que antes, pero ahora me duele, me agota o ya no me sienta bien.”
No se trata de falta de voluntad. Se trata, sencillamente, de fisiología.
Referencias y lecturas recomendadas
- The Menopause Brain, Lisa Mosconi.
-
Revisiones clínicas en Journal of Women’s Health y Endocrine Reviews sobre estrógenos, endotelio y riesgo cardiovascular.

Cómo ajustar la práctica de yoga en la perimenopausia y posmenopausia
Cuando el cuerpo cambia, la práctica también necesita cambiar. No porque el yoga haya dejado de funcionar, sino porque funciona mucho mejor cuando se adapta a la etapa vital.
Muchas mujeres llegan a este momento intentando mantener exactamente el mismo tipo de práctica: la misma intensidad, el mismo ritmo y el mismo nivel de exigencia. La respuesta del cuerpo suele manifestarse en forma de cansancio que no se recupera, dolor lumbar o cervical, rigidez persistente, insomnio o sensación de sobreestimulación.
Ajustar la práctica no implica renunciar al yoga. Significa practicar con inteligencia, conocimiento y respeto por la fisiología femenina madura.
En la perimenopausia y la posmenopausia, el cuerpo suele necesitar una atención más cuidadosa al sistema nervioso, menor impacto y menos prisa. La carga sigue siendo importante para la salud ósea y muscular, pero debe ser consciente y bien organizada. El uso de soportes se vuelve una herramienta clave para proteger los tejidos y profundizar sin desgaste. Además, conviene reducir el exceso de calor y estímulo constante, e integrar pausas reales y respiración dentro de la práctica.
En esta etapa, la regularidad resulta mucho más beneficiosa que la intensidad puntual. No se trata de hacer menos, sino de hacer aquello que verdaderamente nutre.
Cuando la práctica se ajusta, el cuerpo recupera confianza, el sistema nervioso se calma y el yoga vuelve a desplegar toda su cualidad terapéutica.
YoMuSa: Yoga para Mujeres Sabias
YoMuSa no es un curso más de yoga. Es un acompañamiento consciente para mujeres que atraviesan un momento de transformación profunda, es practicar yoga para la salud en esta época tan delicada.
Se trata de un espacio donde no hay nada que demostrar, donde el cuerpo no se juzga y donde la práctica se adapta a la mujer —y no al revés—.
A lo largo de YoMuSa aprenderás a comprender qué ocurre en tu cuerpo durante la perimenopausia y la posmenopausia, desde una mirada clara y honesta sobre los cambios hormonales y su impacto real en la salud, la energía y el bienestar. El curso te ofrece las bases necesarias para entender cómo influyen las hormonas en el sistema nervioso, el sistema cardiovascular, los huesos, los músculos y el descanso, para que puedas tomar decisiones informadas sobre tu práctica y tu estilo de vida.
YoMuSa integra el yoga dentro de un marco más amplio de movimiento y salud, incorporando la importancia del ejercicio físico y la fuerza como aliados fundamentales en esta etapa, siempre desde un enfoque consciente, progresivo y respetuoso con el cuerpo femenino maduro. Aprenderás a ajustar tu práctica a tus niveles reales de energía, a organizar secuencias de yoga adaptadas a síntomas frecuentes —como el insomnio, la ansiedad, la rigidez articular, la fatiga o los sofocos— y a practicar sin dolor, sin exigencia y sin miedo.
La respiración ocupa un lugar central en el curso, no solo como técnica, sino como herramienta profunda de regulación del sistema nervioso y de apoyo a la salud cardiovascular. Descubrirás cómo utilizar distintos enfoques de pranayama y respiración consciente para calmar, sostener o activar el cuerpo cuando lo necesita, integrándolos de forma segura y accesible en tu día a día.
A lo largo de YoMuSa también aprenderás a utilizar los soportes con inteligencia para proteger los tejidos, mejorar la alineación y profundizar en las posturas sin desgaste. El curso incluye orientaciones prácticas, recomendaciones claras y adaptaciones específicas para que puedas construir una práctica personal estable y sostenible en el tiempo.
Además, YoMuSa se apoya en cuadernos de trabajo y propuestas de autoobservación, que te acompañan a reflexionar sobre tu experiencia corporal, tus hábitos y tus necesidades reales en esta etapa vital. Todo ello se complementa con una bibliografía amplia y cuidada, que incluye libros y artículos científicos para quien desee profundizar más allá de la práctica, siempre desde un enfoque riguroso y accesible.
YoMuSa no es solo un curso de yoga.
Es una guía para comprender tu cuerpo, cuidarlo con criterio y habitar esta etapa de la vida con mayor claridad, fuerza interna y confianza.
YoMuSa no promete devolverte a quien eras antes.
Te acompaña a habitar plenamente a la mujer que eres ahora: con más experiencia, más verdad y una práctica que te sostenga de verdad.
Una invitación
Si sientes que tu cuerpo ha cambiado. Si intuyes que esta etapa de la vida necesita otra mirada…
YoMuSa es para ti.
Porque esta fase no es el final de nada.
Es el comienzo de una forma más sabia de habitarte.
